5G satelital para conectar el campo y Vaca Muerta
- Veronica Aldonatti

- 13 jul
- 4 min de lectura
La Argentina tiene una geografía que obliga a pensar la conectividad con una lógica distinta a la de los grandes centros urbanos. Entre rutas extensas, campos alejados, áreas cordilleranas, yacimientos en zonas de baja densidad poblacional y corredores logísticos de centenares de kilómetros, muchas operaciones productivas quedan fuera del alcance de las redes móviles tradicionales.
Para empresas de energía, agro, transporte, minería, servicios públicos y logística, esa falta de cobertura representa una incomodidad técnica y también incide sobre costos, seguridad, trazabilidad y capacidad de control.
En ese mapa, los activos críticos se mueven o trabajan lejos de las antenas. Camiones con cargas sensibles, maquinaria agrícola, sensores de humedad, estaciones meteorológicas, tanques, válvulas, contenedores refrigerados y equipos petroleros pueden pasar horas o días sin una conexión confiable. La consecuencia es directa: las compañías pierden visibilidad sobre bienes de alto valor y deben sostener controles presenciales caros, lentos y muchas veces incompletos.
El crecimiento de la conectividad satelital en el país
La conectividad no terrestre ganó espacio en la agenda argentina en los últimos años. Según datos del Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom), los accesos a Internet satelital pasaron de 2.992 conexiones activas en el cuarto trimestre de 2023 a 217.812 en el segundo trimestre de 2025. En paralelo, el despliegue de la telefonía móvil de quinta generación (5G) avanzaba con alrededor de 2.300 sitios de emisión hacia marzo de 2026, mientras cerca del 8% de los accesos móviles del país ya cursaba datos por esa tecnología.
Ese crecimiento muestra una demanda que excede el uso residencial de Internet. Detrás del interés por la conectividad desde el espacio aparece una pregunta central para la industria: cómo enlazar máquinas, sensores y activos distribuidos sin depender de una cobertura celular continua. Allí se ubica la propuesta de Myriota, una compañía australiana especializada en Internet de las cosas (IoT, sigla en inglés) por satélite, que anunció el lanzamiento local de una red híbrida basada en el estándar 5G NTN, destinado a redes no terrestres.
Una red pensada para sensores, no para hogares conectados
El servicio apunta al mercado corporativo y busca cubrir una necesidad concreta: transmitir pequeños volúmenes de datos desde dispositivos ubicados en zonas donde la señal móvil terrestre es débil o inexistente. De acuerdo con los plazos comunicados por la empresa, la disponibilidad técnica de la red en la Argentina está prevista para fines de agosto o comienzos de septiembre de 2026.
La diferencia con los servicios de banda ancha satelital es relevante. Plataformas de Internet espacial como Starlink demostraron que es posible llevar conexión de alta capacidad a lugares donde no llega la fibra óptica. Sin embargo, esa clase de servicio está diseñada para grandes volúmenes de tráfico, videollamadas, contenidos audiovisuales, navegación web o uso doméstico y comercial intensivo. La Internet de las Cosas industrial responde a otra lógica: equipos pequeños, bajo consumo eléctrico, autonomía prolongada y mensajes breves con datos de estado, posición o alerta.
El costo, la barrera que frenó la adopción masiva
Durante años, el uso de soluciones satelitales para flotas, sensores de campo o activos energéticos quedó limitado por los costos. Los equipos requerían inversiones iniciales elevadas y los abonos mensuales solían ubicarse lejos de las posibilidades de muchas pymes, productores medianos o compañías con cientos de activos dispersos. En consecuencia, una parte importante de la infraestructura productiva permaneció fuera de línea por una razón económica antes que técnica.
Cómo opera la conexión dual entre red celular y satélite
La propuesta técnica combina conectividad celular de baja potencia con respaldo satelital. Los dispositivos utilizan LTE-M y Narrowband IoT, dos tecnologías creadas para conectar máquinas con consumos reducidos de energía y necesidades de transmisión acotadas. Cuando el equipo detecta cobertura terrestre, envía la información por la red móvil disponible. Si entra en una zona sin señal, cambia automáticamente al enlace satelital.
Ese esquema evita que el cliente deba administrar contratos separados o reemplazar tarjetas SIM según el recorrido del activo. Para una empresa con operaciones en distintas provincias, la continuidad del servicio resulta decisiva.
Vaca Muerta, petróleo y gas: el primer mercado bajo la lupa
El interés local se concentra en actividades con activos costosos, distancias extensas y zonas de baja cobertura. En petróleo y gas, Vaca Muerta aparece como uno de los destinos naturales para estas soluciones. La operación no convencional demanda transporte permanente de insumos, equipos móviles, generadores, repuestos, herramientas, combustibles y cargas especiales por rutas donde la señal no siempre acompaña.
La telemetría permite conocer el estado de pozos, ductos, tanques, válvulas y equipos críticos sin depender sólo de inspecciones presenciales. También aporta seguimiento a camiones y remolques que abastecen bases operativas en la Patagonia. En esa actividad, una demora, una pérdida de carga o un desperfecto no detectado puede trasladarse rápido a los costos de producción.
Agro y logística: sensores para campos, rutas y cargas
El agro argentino también ofrece un terreno fértil para este tipo de conectividad. En campos alejados, los productores pueden utilizar sensores para medir humedad del suelo, nivel de agua, apertura de válvulas, condiciones meteorológicas, disponibilidad en silos o ubicación del ganado. La información periódica permite tomar decisiones sobre riego, siembra, cosecha, mantenimiento y seguridad sin depender de visitas constantes al lote.
En logística, el valor aparece en el seguimiento de remolques, cajas, contenedores y cargas refrigeradas. Una cadena de frío rota, una puerta abierta en un punto no previsto o un desvío de ruta pueden generar pérdidas económicas relevantes. La conectividad híbrida permite recibir alertas de bajo volumen y actuar antes de que el problema escale.
Para las compañías de transporte, la promesa no se reduce a ver un punto en un mapa. También se vincula con reducir robos, evitar viajes de control innecesarios, programar mantenimiento y documentar trazabilidad para clientes o aseguradoras. En zonas donde la cobertura celular se corta durante tramos prolongados, el enlace satelital de respaldo puede marcar una diferencia operativa.
Fuente: IProfesional





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