El 42% de lo que Argentina le vende a Brasil depende de un régimen que vence en 2029 y se negociará sin embajadores

El cuarto mandato de Lula da Silva al frente de Brasil encuentra a la Argentina en una posición que ningún otro socio relevante de Brasil comparte: es el único país con el que Brasilia mantiene la relación diplomática reducida al nivel de encargado de negocios y, al mismo tiempo, el único cuya canasta exportadora está compuesta en dos tercios por manufacturas de origen industrial.
El régimen automotriz bilateral, que explica cuatro de cada diez dólares exportados a Brasil, tiene fecha de vencimiento a fin de 2029 y un protocolo nuevo que entra en vigor el 1° de enero de 2027. Ambas instancias caen dentro del gobierno que acaba de ser reelecto y en medio de una relación bilateral sin embajadores desde agosto.
Contexto
Lula obtuvo el 51,79% de los votos en la segunda vuelta del 25 de octubre contra el 48,21% de Flávio Bolsonaro, revirtiendo el resultado de la primera vuelta, en la que el candidato del Partido Liberal había quedado primero con 47,03% contra 45,16%. Es la primera vez desde el retorno de la democracia que un segundo puesto en primera vuelta termina ganando el balotaje.
Los mercados habían descontado lo contrario. El Bovespa cayó 13,9% el lunes 26, con suspensión temporaria de operaciones cuando la baja superó el 15%. El real se depreció 9,2% en la primera rueda post-electoral y el seguro contra default brasileño (CDS) subió 15,24% hasta 137,43 puntos básicos.
En lo que importa al comercio exterior argentino-brasileño, el informe En Contacto Global que edita Sofía Mantilla para el Instituto de Estrategia Internacional de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (IEI-CERA) abunda en advertencias que no pueden ser soslayadas.
La relación ya se había achicado
El retiro de embajadores de agosto de 2026 es la corteza. El dato estructural que subyace es previo y fruto de un proceso más lento: la Argentina pasó de explicar el 13% de las importaciones brasileñas en 1997 al 5% en 2025. En el mismo período, China pasó del 2% al 25%. El resto de América Latina también perdió participación, pero menos: del 11% al 8%.
Es decir: la Argentina perdió ocho puntos de participación en el mercado brasileño en casi tres décadas, más del doble de lo que perdió el resto de la región. La crisis política de 2026 se monta sobre una relación comercial que venía contrayéndose con todos los gobiernos, de uno y otro lado.
Aun así, Brasil sigue siendo el primer destino de las exportaciones argentinas (12,7% del total) y el segundo origen de las importaciones (21,4%). Entre enero y septiembre de 2026, Argentina le exportó por US$ 9789 millones (+4,5% interanual) e importó por US$ 12.005 millones (-17% interanual), con un déficit de 2216 millones.
Un perfil que no se repite
Las manufacturas de origen industrial (MOI) representan cerca de dos tercios de lo que la Argentina le vende a Brasil; en las exportaciones al mundo, la proporción baja a un cuarto. El sector automotriz concentró el 42% de las ventas a Brasil entre enero y septiembre, seguido de químicos y plásticos (9%) y la cadena del trigo (8%).
Ese 42% opera bajo el Acuerdo de Complementación Económica 14 (ACE 14) y su Política Automotriz Común (PAC), con el mecanismo “flex” y los requisitos de origen. El informe de CERA fija dos fechas: el 1° de enero de 2027 entra en vigor el 46° protocolo adicional del ACE 14; el 31 de diciembre de 2029 finaliza la PAC vigente.
Cualquier renegociación de ese régimen se hará con la administración Lula que asume ahora y, mientras no cambie, con la representación diplomática en su nivel más bajo en décadas.
Lo que Brasil probablemente defienda
Según la lectura de CERA sobre los antecedentes del Partido de los Trabajadores, es probable que Lula busque mantener el Mercosur como unión aduanera, preservar los niveles del arancel externo común y sostener la negociación conjunta del bloque bajo la Decisión 32/00. En ese marco, Brasil podría cuestionar la compatibilidad con el Mercosur tanto del Acuerdo sobre Comercio e Inversiones Recíprocos (ARTI) entre Argentina y Estados Unidos como de la solicitud individual de Argentina y Uruguay de adhesión al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP).
A eso se suma el frente externo de Brasil. Sus productos enfrentan un arancel del 37,5% para ingresar a Estados Unidos (25% por la Sección 301 específica a Brasil, más 12,5% por la Sección 301 aplicada a 60 países), y el gobierno respondió con tres fases del Plan Brasil Soberano por un total de 66.000 millones de reales en crédito para compensar a la industria. A eso se agrega el Plan Nova Industria: 300.000 millones de reales en créditos subsidiados a la industria.
Si una industria brasileña con crédito subsidiado y acceso restringido a su segundo mercado buscara colocar producción en el bloque, la Argentina podría llegar a ser el destino natural dentro de la unión aduanera.
Fuente: CDA


Comentarios